La historia de dos delincuentes dominicanos:
By El Barahonero
lunes, 5 de enero de 2009
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Manolín es hijo de papi y mami, él es un delincuente despiadado, no se le aprieta el pecho para arrancarle la cabeza a quien sea ni para meterse en cualquier lío, ya sea un atraco a una banca de apuestas o quitarle la motocicleta a un infeliz moto-concho a punta de pistola.
Manolín ha estado preso en decenas de ocasiones, pero siempre sale libre, ya que sus padres están bien conectados con el partido en el gobierno, del que son dirigentes y están bien conectados en los estamentos judiciales y policiales.
Manolín atraca una banca de apuestas en la noche, lo agarran preso en la mañana y en la tarde ya está en su casa como si nada hubiera pasado. Manolín y sus amigos dirigen el punto de venta de drogas que está en la esquina de su casa y está tan bien conectado que cuando se van a tirar alguien le avisa.
Manolín ha dado balazos, puñaladas, atraca, vende drogas y a matado a varios cristianos. Manolín está apoyado por un alto dirigente político al que él y sus amigos le sirven de guardaespaldas y le hacen sus trabajos sucios y por eso Manolín es intocable, incluso, en las caravanas de su partido en las elecciones pasadas se le vio armado con una ametralladora Uzi. El tipo es un verdugo, nadie puede con él.
Cuando la policía hace redada en el barrio de Manolín se llevan a todo el que esté en el medio menos a el y sus amigos, aunque todos saben la clase de delincuentes que son Manolín y sus secuaces.
Superman es una chopa delante de Manolín.
Un día se llevaron a Manolín con una funda de cocaína, inmediatamente su papá, su mamá y algunos de sus compañeros de partido se fueron al cuartel de la policía y allí se formó tremendo lío por que el jefe de la DNCD en el cuartel se negó a dejarlo ir, los padres de Manolín y algunos de sus amigos empezaron a hacer llamadas telefónicas y en menos de una hora fueron trasladados todos los miembros de la DNCD de esa dotación y Manolín fue puesto en libertad en menos de lo que canta un gallo y dicen las buenas lenguas que hasta la droga le devolvieron.
Manolín cada día está peor, nadie puede con él, sigue atracando, vendiendo drogas y matando.
El otro delincuente de esta historia se llama: Mamerto Boca de Tubo. Él vive con su mamá, la que lo crió trabajando como sirvienta. Mamerto no conoció a su padre y nunca lo declararon ni siquiera tiene acta de nacimiento, solo llegó al tercer curso de la primaria, ya que su madre no tenía recursos para comprarle el uniforme y los útiles escolares.
La mamá de Mamerto se enfermó y si las cosas estaban mal para ellos, desde ese día se pusieron mucho peor. Mamerto y su mamá muchas veces se tenían que acostar sin desayunar y no tenían para comprar las medicinas de la señora que tenía un cáncer en una etapa muy avanzada.
Mamerto Boca de Tubo se enfrentó a esta calamidad a sus dieciséis años, se vio obligado a coger la calle para ayudar a su madre, lavaba carros, limpiaba zapatos, desyerbaba patios, Mamerto hacia de todo y el dinero no alcanzaba ni siquiera para comer decentemente.
Pasaron dos años, la mamá de Mamerto ya ni se podía parar de la cama, el joven se encontraba muy acongojado con la situación de su madre, ya no encontraba que hacer; un "amigo"se le acercó y le propuso que cometieran un robo, al principio Mamerto se negó, pero el "amigo" lo convenció, con tan mala suerte que la policía los agarró infraganti. A los jóvenes los llevaron detenidos al cuartel de la policía, Mamerto no cesaba de dar gritos y de rogarle a los policías que lo perdonaran, que lo dejaran ir, por que si lo metían preso su mamá se moriría de hambre y de tristeza. Pero nadie le hizo caso.
Al poco tiempo a Mamerto lo sometieron a juicio y lo sentenciaron a cinco años de prisión, su madre al poco tiempo murió producto del hambre, la tristeza y el cáncer que padecía.
Mamerto nunca pudo recuperarse de la perdida de su madre y de la situación precaria que padecía en la cárcel, él no tenía quien lo visite ni quien le ayudara, debido a todo esto fue perdiendo sus facultades mentales, un día amaneció ahorcado en su celda. Su muerte nadie la investigo.
Así viven y mueren los hijos de machepa, los sin partido, los sin nombre.
Estos son dos casos que pudieron pasar en cualquier ciudad, en cualquier barrio y en cualquier campo de la República Dominicana, lamentablemente así anda nuestro país, bajo la mirada indiferente de la mayoría de nuestras autoridades.
Esta historia es un reflejo de el por que del auge de la delincuencia en nuestro país.
Esta historia es producto de la "imaginación" del escritor, cualquier semejanza con hechos reales es pura coincidencia.
¡¡¡LA VERDAD SIN INSULTOS!!!
(HRCV)
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