¡La fiesta de Telemicro!
By El Barahonero
viernes, 17 de diciembre de 2010
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| Héctor Rafelín Cuello |
La fiesta es un desfile de las mejores orquestas, los mejore raperos del país, Vakeró se robo el show, y Raymond y Miguel hicieron reír a todos con sus canciones humoristicas, ellos son únicos. Bailarines y bailarinas mostrando sus destrezas. Los empleados comiendo, bebiendo y bailando, eso es algo digno de ver.
Luego vinieron los premios: dinero en efectivo, 24 carros y lo que más me conmovió, lloré como hacía años no lo hacía, fueron premiados dos empleados con sendos apartamentos. La primera fue una conserje que tiene más de veinte años trabajando para las empresas del señor Gómez Díaz. A la señora la llamaron al escenario y le preguntaron ¿qué ella quería de regalo? y ella, como persona humilde, dijo: lo que ustedes me regalen. El regalo fue un apartamento de tres millones y medio de pesos.
Luego le tocó el turno a un señor, que dijo la persona que estaba entregando los premios que cuando el llegaba de madrugada de la Ruta Telemicro se tenía que quedar a dormir en el estacionamiento del canal porque el barrio donde vive es muy peligroso. Al hombre lo llamaron al escenario y le hicieron la misma pregunta que a la señora ¿qué tu quiere que te regalen? y el contestó: lo que ustedes quieran. En ese momento la licenciada le soltó de repente: Un apartamento. El señor volteo los ojos y se desmayó. Todos se asustaron, se armó un corredero y todos lloramos de la emoción de ver el efecto que causa cuando un ser humano humilde recibe un regalo que cambiará su vida y la de su familia para siempre.
La fiesta continuó con el Luís Miguel del Amargue, Los Hermanos Rosario y Johnny Ventura.
El señor Juan Ramón Gómez Díaz es un iluminado, solo un hombre especial puede tomar del dinero que ya se ganó, y que está seguro en el banco, para regalarle dinero, carros y apartamentos a sus empleados, solo Dios puede guiar a ese hombre para hacer lo que hace. Este país necesita más Gómez Díaz, los empresarios de este país necesitan imitar a ese buen hombre, el gobierno también debe imitarlo.
Don Juan Ramón Gómez Díaz, no lo conozco y nunca lo conoceré, pero quiero darle las gracias en nombre de todos los dominicanos que hemos sido testigos de su magnanimidad, del aprecio que usted le tiene a sus empleados, del ejemplo que usted le da a los dominicanos y al mundo. ¡Qué bien se siente ser dominicano con un compatriota como usted! ¡Qué Dios le bendiga siempre!
¡¡¡LA VERDAD SIN INSULTOS!!!
(HRCV)


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