Los corruptos han convertido la República Dominicana en un gran relajo
By El Barahonero
miércoles, 22 de junio de 2011
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| Héctor Rafelín Cuello |
Es tal el relajo que si usted va a un mercado a comprar granos, pollo o carne, nunca le despacharán las libras por las que usted paga, siempre le darán por una libra 13 ó 14 onzas, lo mismo pasa con la gran mayoría de los colmados, claro, no son todos los que están ni están todos los que son.
Las gasolineras son otro relajo, la mayoría de estas nunca le despachan al cliente un galón completo. Igual pasa con las estaciones de expendio de gas propano, la mayoría nunca despachan un galón completo. Lo triste es que las autoridades hacen operativos y después de atrapar a algunos estafadores los suspenden. Eso es otro relajo.
Es cosa normal en nuestro país que las personas se pasen los semáforos en rojo y si usted se detiene, el conductor que está detrás suyo le toca bocina para que se pase las luz roja y hasta lo insulta por pendejo. Lo peor de todo es que nunca he visto un operativo para detener a los criminales que se pasan la luz roja, pero sí lo hacen para detener a los infelices motoconchos por no usar el casco protector.
Es tal el relajo que con la siguiente anécdota espero describir como se está viviendo en la República Dominicana:
Un día regresaba yo de la capital junto a mi esposa y al ver unos cangrejos colgados, esto fue al lado del puente de Habanero, en Barahona, me detuve y le pregunté al que vendía, ¿a cómo es la docena de cangrejos?, él me contestó -"a cien pesos"- esto sucedió hace unos años, a lo que le dije que me diera dos docenas, el hombre agarró dos paquetes y me los pasó, mi instinto me hizo contarlos y me di cuenta que cada paquete solo tenía ocho cangrejos, le hice saber al individuo que los paquetes no tenían doce cangrejos, sino ocho, a lo que él me dijo -"mis docenas solo tienen ocho cangrejos, lo coge o lo deja"- le devolví sus cangrejos y seguí mi camino.
Así se está viviendo en nuestro país. La corrupción no se detiene en casi ninguna puerta, el crimen y las drogas están al pecho. No hay quien nos proteja. Y si aparece alguien que quiere aplicar la ley lo sacan del puesto inmediatamente. Aquí el serio es un pendejo y los corruptos son unos "tigerasos". El político que no roba es un idiota y el que lo hace en un "verdugo". Lo peor de todo esto es que no se avizora un remedio a esta descomposición social que vive la Patria de Duarte, Sánchez y Mella.
¿Quién podrá defendernos?
¡¡¡LA VERDAD SIN INSULTOS!!!
(HRCV)

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