By El Barahonero
sábado, 21 de abril de 2012
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Esta fotografía muestra el movimiento de personas en un día de mercado en Polo, Barahona. A mí me encantan los días de mercado en este bello pueblo de nuestra provincia, es que uno se encuentra con tanta gente buena, buenos productos agrícolas y el pueblo es precioso, ¿qué más se puede pedir?
¡¡¡LA VERDAD SIN INSULTOS!!!
(HRCV)
By El Barahonero
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| Héctor Rafelín Cuello... |
Un buen padre no debe ser apoyador de las cosas malas que hacen los hijos, hacerlo es el error que puede llevar a un niño a convertirse en un joven o adulto delincuente. Hay padres que confunden su deber y en vez de corregir a sus vástagos les apoyan todas las faltas, pagando y encubriendo las acciones deshonestas que cometen, craso error.
Hace diecisiete años se me presentó un caso que me tocó personalmente: la madre de mi hijo mayor me lo entregó para que el niño pasara unos días conmigo en mi casa en un campo del estado de New York. Antes de llegar a la casa donde vivía con mi esposa de la época y mis hijas, llevé al niño a una tienda por departamentos para comprarle algunas cosas para su uso personal. Le compré alguna ropa, tenis, medias, calzoncillos, etc.
Luego nos dirigimos a la casa donde yo residía con mi familia; el niño, muy alegre, empezó a sacar sus cosas para mostrárselas a sus hermanas, por casualidad entro al cuarto cuando él saca un paquete de baterías, cosa que me extraño, ya que yo no había pagado por eso en la tienda, cuando le pregunté de dónde había sacado eso me dijo que se lo encontró en el piso de la tienda.
Inmediatamente le llamé la atención diciéndole que en las tiendas uno no se encuentra las cosas ni tampoco en las casas ajenas. Le ordené ponerse un abrigo para ir a la tienda a devolver esas baterías que no eran suyas. La que era esposa mía en ese tiempo me dijo que no le hiciera eso al niño tan pequeño, a lo que riposté diciéndole que no opinara de esa manera, que a mi hijo lo educaba yo, y que yo no apoyaba eso.
Me dirigí a la tienda con el niño, pedí hablar con el administrador, la joven que me atendió llamó por teléfono y me dijo que el señor estaba ocupado, le expliqué a la señorita de que se trataba y le pedí que le dijera al administrador que era urgente, el hombre bajó de su oficina, le expliqué que mi hijo se había "encontrado" un paquete de baterías en su tienda y que él quería devolverlas. Le pedí a mi hijo que le devolviera las baterías al hombre, él titubeo, subí el tono de voz y le dije: -"entregue las baterías"-. El niño las entregó. Luego le dije que le pidiera excusas al administrador por el error cometido, a lo que el hombre me dijo que lo dejara así, le pedí que no se metiera porque el niño era hijo mío y no de él.
El niño pidió excusas y soltó algunas lagrimas. El administrador me abrazó y me dijo que si todos los padres hicieran eso las cosas fueran diferente. Nos marchamos mi hijo y yo, cuando llegamos a la casa mi esposa me siguió reclamando por qué le hice eso al niño. Las cosas de la vida, ella tenía un hijo un poquito mayor que el mío, el cual hoy tiene unos treintaicinco años, de los cuales ha estado unos veinte en prisión.
El segundo caso me ocurrió con una de mis niñas: una tarde ella se me acerca a la cama donde descansaba después de trabajar de siete de la noche a siete de la mañana y me pide que le dé permiso para ir al cine con una amiguita, le dije que yo la llevaría al cine porque ella nunca había salido de la casa con personas que no fueran su madre o yo. La niña siguió rogándome y me decía que iban otras amiguitas de la escuela y que la madre de una de ellas las acompañaría.
Después de mucho ruego le pedí a la niña que le dijera a la madre de su amiguita que viniera a la casa a hablar conmigo. La mujer fue y se me pintó como "La Madre Teresa de Calcuta". Accedí a dejarla ir, la niña me dio un beso, le di dinero y se fueron, no sin antes decirle que se portara bien, que no cometiera ningún acto indecoroso, ya que ella me representaba en la calle.
Una hora y media después me llamó un miembro de la seguridad de un centro comercial para que fuera a recoger la niña porque una amiguita de ella había tratado de robarse un artículo de una tienda de dicho centro. Me enojé bastante porque yo le di permiso a la niña para ir al cine y no a un centro comercial. Le dije a la persona que me llamó que no conocía a la niña de la que me hablaba. El hombre insistió diciéndome que la niña era menor y que era mi obligación ir a buscarla, a lo que le dije: -"señor, ya le dije que no conozco a esa niña, la que yo conozco nunca me ha desobedecido".
Una hora después me llamó la policía pidiéndome que fuera a buscar a mi hija, quien, según él, no había hecho nada malo y por ser menor esa era mi obligación, le contesté al policía que hiciera lo que quiera, pero que yo no la recogería porque lo primero es que yo le había enseñado a no desobedecerme y lo segundo que yo le había dado permiso para ir al cine, no a un centro comercial. Finalmente le dije: -"proceda como usted estime conveniente, pero no la voy a recoger".
Como a las diez de la noche la madre tuvo que salir del trabajo y recoger la niña, a quien ya la tenían en un cuartel de la policía ante mi negativa a recogerla. Mi esposa de entonces, apoyadora al fin, me dijo de todo, me insultó y me dijo hasta perro muerto.
Hoy en día mis hijos mayores, hombre y mujeres ya, son gente de bien, que trabajan honradamente y respetan las leyes y a todo el que los rodea, nunca han estado presos por ningún motivo. Ya me han dado seis nietos, casi siete, a los que adoro. Escribo estas lineas como un homenaje a los padres responsables que con dolor en su alma disciplinan a sus hijos y los dejan pagar por sus errores. Un padre apoyador convierte su hijo en un monstruo de dimensiones incalificables.
Lo que describo aquí que hice con mis hijos fue con un gran dolor en mi alma, pero si tengo que hacerlo nuevamente lo haría sin pensarlo dos veces, los resultados valieron la pena aquél sufrimiento. Hoy soy un padre orgulloso de sus hijos y no los cambiaría por nada en el mundo.
¡¡¡LA VERDAD SIN INSULTOS!!!
(HRCV)
By El Barahonero
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Este paisaje de la playa San Rafael, en Barahona, es el más bello del mundo. Uno lo puede fotografiar mil veces y todas las fotos serán diferentes, pero igual de bellas. Barahona lo tiene todo, Dios ha sido muy generoso con nuestra provincia, solo el hombre nos ha abandonado. ¿Qué les parece?
¡¡¡LA VERDAD SIN INSULTOS!!!
(HRCV)