By El Barahonero
miércoles, 28 de noviembre de 2012
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Esta fue una de las últimas fotografías que le tomé a "Joselito Petete" y desde entonces no sé que pasó con él. El niño desapareció y me he cansado de buscarlo y de preguntar por él. En los próximos días trataré de localizarlo o por lo menos de averiguar que le sucedió. ¿Qué les parece?
¡¡¡LA VERDAD SIN INSULTOS!!!
By El Barahonero
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| Héctor Rafelín Cuello... |
Anoche, como a las nueve, me dirigí al hospital Jaime Mota de la ciudad
de Barahona, por un dolor muy fuerte que me atacó la parte derecha y baja
de la espalda. El dolor era tan fuerte que no podía estar sentado,
acostado ni parado.
Al sufrir este percance me quejaba de mi mala suerte, pero al llegar al
parqueo del hospital vi a un gran número de jóvenes, eran más de mil, pregunté a un grupo de ellos qué había sucedido me informaron que
se habían matado cuatro jóvenes que echaban carreras en el lugar
conocido como "La Meta", ese lugar está entre Rió Sito y la playa
Saladillas, en la carretera Barahona-Paraíso.
Al oír eso inmediatamente mi sufrimiento amainó, pensé qué
insignificante era mi problema comparado con el de esos jóvenes, sus
familiares y amigos. A los accidentados ni siquiera los llevaron a la
emergencia del hospital, ya que fallecieron inmediatamente y el médico
legista los certificó muertos en la escena del accidente.
Cuando entré a la sala de emergencia me encontré con dos de las madres
de los jóvenes accidentados, éstas estaban desbastadas y solo lloraban
desconsoladamente la muerte de sus vástagos. Solo atiné a dar gracias a
Dios por darme la lección y de que mis familiares solo tuvieran la
preocupación de mi dolor y no de mi muerte.
En el hospital me dieron un trato excelente, me atendieron rápido,
inmediatamente me pusieron un suero, me inyectaron un calmante, me
ordenaron un examen de orina y el diagnostico fue una infección en los riñones, con la posibilidad de un pequeño calculo renal (piedra).
Me recetaron antibióticos, calmantes y en un par de horas ya estaba en
mi hogar sin el molestoso dolor. Quiero agradecer a la doctora que me
atendió, a las enfermeras y todo el personal del Hospital Jaime Mota.
Les cuento esta historia como un mensaje de como Dios obra con sus
hijos. Mientras me quejaba de mi molestia había otras personas que su
malestar era peor e irreparable que el mío. Solo me queda expresar mis
condolencias a las familias y amigos de estos cuatro jóvenes muertos a
destiempo por la negligencia de las autoridades que deberían hacer un
mayor esfuerzo para erradicar estas malditas carreras. Creo que eso
sucederá cuando el hijo de un funcionario de importancia pierda la vida,
cosa que no deseamos, pero creo que solo así se tomarán las medidas
para erradicar esa maldición.
Nota del editor: El accidente que describo en este escrito fue entre dos jóvenes que echaban carreras y dos profesores que regresaban a sus hogares luego de asistir a un velorio. ¡Qué tragedia!
¡¡¡LA VERDAD SIN INSULTOS!!!
(HRCV)