Matota es una mujer humilde, tuvo tres hijos, los dos primeros ella siempre dice que le salieron dañados, tienen problemas mentales y en sus extremidades. El tercero le salió mudo, pero con la particularidad que podía oír. Ella le echó la culpa de la mudez de su tercer hijo a que "ella pare los muchachos dañao".
El mudo era un niño hacendoso, barría el patio, hacía mandados he iba a la escuela de sordomudos. Todos sus amigos eran mudos. Ya la madre se había conformado con su destino y aceptó que su hijo no hablara. Todos los vecinos querían al niño, ya que era el que hacía los mandados a todos en el barrio y lo "usaban" para tumbar mangos, cocos, quenepas y otros frutos que abundan en el sector.
Un día Matota le pidió al mudo que le tumbara un par de cocos secos de una mata que había en el patio de su casa para hacer un moro y en la tarde un dulce. El muchacho, que para ese tiempo tenía 14 años, obedeciendo a su madre se subió a la mata de coco, cuando empezaba a bajar se resbaló y cayó de espalda en la tierra. La mata era alta y el golpe se escuchó en todo el barrio.
La madre corrió al escuchar el ruido y encontró al mudo tirado en el suelo inconsciente. Sangre le brotaba de la cabeza, por boca y nariz. Los vecinos corrieron al escuchar los gritos desgarradores de Matota. Pararon al mudo de la tierra, un vecino le echó mano por la espalda y lo sangoloteaba como a un muñeco y le gritaba: -"Mu, Mu, Mu despierta coño, oye, oye, despierta", y lo seguía sangoloteando.
Al ver que no respondía lo pusieron en el suelo de nuevo y le tiraron varias latas de agua. Después de tirarle mucha agua, pescozones y de brincarlo el mudo despertó, éste sorprendió a todos cuando dijo: -"Coño, me di duro"-. Inmediatamente volvió y se desmayó. Se armó un corredero del carajo cuando se regó la voz de que el mudo de Matota había hablado.
La gente hacían fila para ver y oír al mudo hablando, pero éste seguía desmayado. Le echaron más agua, le untaron gas en la planta de los pies y hasta a un vecino se le ocurrió que le metieran un cubito de hielo en el ano, que dizque con eso despertaba de una vez. El mudo volvió a "despertar" y llamó a la madre por su nombre y dijo: -"Matota, me van a dejar morir"-. La gente celebraba, reía y le seguían echando agua. No sé como no se ahogó el pobre mudo.
El muchacho seguía sangrando profusamente y gritaba que se estaba quedando ciego. La gente con la algarabía de que el mudo hablaba no le hacían caso, de momento volvió a decir: -"Mamá, me estoy quedando ciego, me van a dejar morir"-. Un vecino que tenía una motocicleta lo cargó, lo puso en el motor atravesado como un serón y arrancó a toda velocidad para el hospital.
En el hospital lo revisaron y encontraron que tenía una gran herida en la cabeza, le dieron 36 puntos de sutura, le sacaron placa y tenía una lección en el hígado y el baso. Le sacaron placas en la cabeza y no encontraron ningún daño interno. Cuando los doctores se enteraron que el muchacho era mudo y que habló cuando se cayó no encontraron explicación a ese hecho. Un vecino que era el "genio" del barrio encontró una explicación al fenómeno, lo definió así: -"El mudo habló porque tenía un cable del celebro depegao y con el golpe se le pegó".
El Mudo de Matota se curó de sus lesiones y hoy en día vende empanadas en una esquina del pueblo, sigue hablando, pero todos sus amigos son mudos y hasta casó con una muda. Tiene tres hijos, todos hablan y ninguno le salió dañado. Lo único es que se le quedó el nombre: "El Mudo de Matota". Cuando la gente que no lo conoce va comprarle se sorprende al ver que todo el mudo le dice mudo, pero él habla. ¡Qué cosas tiene la vida!
¡¡¡LA VERDAD SIN INSULTOS!!!
(HRCV)
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