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| Carlos J. Díaz... |
¡Soy culpable! Te abandoné, no por
mi voluntad , sino por mi poca edad, pero me hice grande y no
regresé a servirte, ha quererte, y sobre todo ha protegerte. Te deje en
manos de los que creí capaces, mi generación, gente como yo, que
queríamos agradar con nuestras acciones a nuestros padres no los padres a
los niños.
¡Confié en ti y me jodiste mi país! En mi ausencia dejaste
que la justicia fuese bruta, que humillen a un hombre por celos, que se
nos caguen en nuestros ministerios, que pendejos hagan universidades en
países ajenos, mientra mis niños estudian bajo arboles.
Además has
dejado que nos invadan nuestros vecinos, pero lo peor es que has
adoptado sus costumbres, su caos, en vez de enseñarles las nuestras. Te
haz convertido en un títere que no piensa, donde prefieres dembow a la
mangulina, el Chivas al Barceló y donde te crees desarrollado sin serlo.
Haz
aplaudido los derroches, le has lamido al norte, extraditas por
lambón, te condenan afuera sin razón, no hablas por miedo, la patria
contigo no tiene remedio, pero es mi culpa, emigré, me fui, abandoné, me
acomodé, pero mis chelitos te mandé, ma bueno que e' así. Aun
así reconozco es mi culpa, porque por acomodarme en los "países" dejé
el
destino de mi Quisqueya con ustedes, ¡Coño! Ahora reconozco, me comí los
mocos.
CARLOS J. DIAZ
IMIGRANTE