Homenaje fotográfico a mi querido padre Rafael Cuello (Ñoño El Cuellote) (IX)

By El Barahonero viernes, 25 de enero de 2019 0 comments
Héctor Rafelín Cuello.-

Desde muy pequeño me enseñaste a respetar a los mayores, maestros, vecinos, autoridades y a nuestros semejantes en general.  Recuerdo el día que llegué a la casa con las manos coloradas y le di la queja a mi madre, ella me envió donde usted y cuando le dije que la profesora Tesalia me había dado un par de reglazos, quien vivía frente a nosotros, tomó una correa y me llevó donde ella, le preguntó que había pasado y cuando ella le dijo que me porté muy mal, ahí mismo en frente de la profe me dio tremenda pela.  Desde ese día aprendí que los profesores se respetan.

Desde muy pequeño me llevó al taller de Yerí (EPD), en la calle Mella casi esquina Padre Billini, inscribiéndome como "lava tuercas", literalmente tenía que lavar las tuercas y tornillos, también pasar llaves a los mecánicos mientras trabajaban.  Tenía yo unos ocho años y desde entonces aprendí a ganarme diez centavos semanales, aprendí a trabajar.

Recuerdo una vez que llegaste de Puerto Rico, ya era yo un joven de unos catorce años, estabas bebiendo con tu gran amigo Reino Santó, en la barra de Fuentes frente al Parque Central, fui y le dije que me comprara unos tenis Campeón, que costaban un peso con cincuenta centavos, te metiste las manos al bolsillo, sacaste un peso y me dijiste que buscara los otros, ahí aprendí que si quería tener buenos tenis y ropa tenía que comprarla.

Nunca te falté al respeto, ni siquiera te levanté la voz nunca.  Nunca te insulté para que me dieras dinero, es más, nunca, desde el año 1983 hasta el día que falleciste, te pedí un centavo.  Me llevaste a vivir a Puerto Rico en el año 1979, cosa que te agradecí siempre, a los tres días me llevaste a trabajar arreglando el techo de la biblioteca en la Universidad de Puerto Rico, uno de los trabajos más duros que he hecho en mi vida, también te lo agradecí, ya que después de eso ningún trabajo me lo encontré malo.

A otros se lo diste todo, le cubriste sus robos y crímenes, lo apañaste hasta lo último y eso te salió caro, tan caro que perdiste la vida antes de tiempo.  Creaste un monstruo de proporciones incalculables.  Qué diferencia de la forma que me criaste a la que lo hiciste con otros.  Esto no es una queja ni un reclamo, ya que nunca le guardé ningún rencor y siempre le traté con todo el respeto del mundo, esto es un recordatorio a todo el que lea esto para que críen sus hijos con respeto hacia todo ser vivo o se arrepentirán de haber engendrado un demonio sin alma.
¡¡¡LA VERDAD SIN INSULTOS!!!
(HRCV) Sharing is sexy

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