La tragedia de Dimas "El dominicanyork"

By El Barahonero sábado, 21 de septiembre de 2013 15 comments

Héctor Rafelín Cuello...
Dimas vivió muchos años en los Estados Unidos.  Cumplió 63 años y aplicó para el Seguro Social, se lo otorgaron, ya que por ley le correspondía.  Unos meses después dejó su esposa e hijos en New York y regresó a Barahona, su pueblo natal, para pasar un tiempo con su familiares y amigos, a quienes hacía unos años que no veía porque estaba dedicado al trabajo y a su familia en la Gran Manzana.

Llegó a su pueblo y empezó a disfrutar de los placeres mundanos de su pueblo:  Alcohol, mujeres y amigos que lo alentaban a seguir disfrutando de esos placeres.  un día Dimas fue a uno de los tantos lugares que hay en Barahona, donde la gente va a tomar y buscar muchachas que se dedican a ofrecer sus encantos al mejor postor y, si se "enamoran", entonces esos encantos se ofrecen como "cortesía de la casa".  Conoció a Gloria, una joven preciosa, alta, simpática, con cuerpo escultural y que conocía las artes de como envolver a un cristiano de las características de Dimas, quien era un hombre que le doblaba la edad y que no era muy agradable a la vista.  En cambio ella era una india preciosa, que buscaba comodidad y seguridad para ayudarse y ayudar su familia.

Dimas quedó impresionado con la joven.  Enseguida la invitó a compartir su mesa y la llenó de atenciones, cosa que la joven estaba acostumbrada, pero en este caso las cosas eran diferentes:  El hombre era domincanyork, mayor de edad y por lo tanto le causó gran interés, ya que lo vio como una solución a sus problemas.  Ese día tomaron, bailaron y comieron hasta más no poder.  Al final de la noche, ambos embriagados, tomaron la decisión de irse juntos a un hotel cercano al bar donde habían compartido.  Cuando llegaron al hotel la joven se entregó totalmente al hombre que estaba acostumbrado a hacer el amor solo con su esposa, cosa que hacían mecánicamente  y solo para "cumplir" con un requisito más del matrimonio.  Por eso el hombre se enchuló de Gloria.

Desde esa noche Dimas todo lo que hacía era con Gloria:  Si salía a tomar y bailar lo hacia en compañía de la joven;  si iba a la playa era con Gloria;  no podía dormir si no era en compañía de su hembra.  El hombre se enamoró tanto que se mudó con la mujer, puso un colmado en la casa, que en unos meses compró y la puso a nombre de la mujer.  Pasaron los años y todo iba bien en el hogar de la pareja.  El hombre abandonó su familia de New York, donde jamás volvió.  No quiso saber más de su esposa, de la que se divorció, y también se divorció de sus hijos.

Dimas con los años se casó con Gloria.  El negocio iba bien,  El seguía recibiendo su pensión de Estados Unidos y con esos recursos vivían como ricos.  Tuvieron dos hijas preciosas y el hombre se sentía como un rey, casi tenía la familia perfecta.  Para completar esa felicidad, ya cuando sus hijas eran señoritas le nació un niño hermoso, que vino a completar su felicidad, ahora sí eran una familia perfecta.

Ya habían pasado unos años.  Dimas tenía más de setenta años y Gloria unos cincuenta, todavía ésta conservaba su belleza y el hombre parecía más su padre que su marido.  El hombre ya se sentía cansado, la mujer seguía con la misma fuerza y virilidad de siempre.  Él ya no quería tomar alcohol y a ella le encantaban las cervezas bien frías, y aunque en los años anteriores se alejó de bares, restaurantes y discotecas le había vuelto ese apetito que guardó por unos años, pero que nunca olvidó.  Esto a Dimas no le causaba ninguna gracia.  Empezaron las discusiones,  la mujer seguía viviendo su vida como si Dimas fuera un mueble más de la casa.  Él se dedicaba al negocio y a sus hijos día y noche, mientras la mujer quería vivir como cuando era soltera.

Un día una vecina la mandó un pasquín a Dimas contándole de las andanzas de su mujer y lo que hacía en sus frecuentes salidas, el hombre leyó el papel y guardó silencio, no dijo nada a su esposa, pero buscó a alguien que la siguiera para comprobar si lo que decía el papel anónimo que le habían enviado era cierto.  No pasó una semana cuando Dimas recibió la mala noticia de que todo lo que le habían contado era verdad y algo más.  La mujer tenía otro hombre.

Dimas guardó silencio, no le dijo nada a su mujer, no peleó más, se volvió indiferente y silencioso, ya ni siquiera le dirigía la palabra a la traidora.  Vivían juntos, pero separados, Dimas dormía con su hijo.  Así pasaron varios meses y un día Dimas sintió un dolor de muela que la abarcaba toda la cara, un dolor terrible que nunca había sentido.  Fue a la capital ha ver un doctor y le hicieron varias pruebas.  Cuando llegaron los resultados el doctor llamó a Dimas a Barahona y lo conminó a que se presentara urgentemente a su consultorio.  El hombre sin perder tiempo salió hacia la capital y al otro día estaba en la oficina del galeno.

El doctor lo recibió con una seriedad que asustó a Dimas, el doctor lo saludó sin sonreír, lo invitó a sentarse y se puso a mirar unos papeles que tenía frente a él en el escritorio.  Lo miraba y miraba los papeles, así pasaron varios minutos y Dimas lucía calmado, pero por dentro parecía un caballo desbocado, estaba al borde de la histeria.

De un momento a otro el doctor le miró a los ojos como con pena y le dijo:  -Dimas, lamento decirle que usted tiene un cáncer muy avanzado en su encía, si usted lo permite lo operaremos y trataremos de hacer lo mejor posible, aunque no le garantizamos nada dado a lo avanzado de su problema.  Dimas volteó los ojos como si se iba a desmayar, se puso pálido, casi amarillo, sudó frío y solo se le ocurrió decir:  -¿Y ahora que hago?

Dimas le dijo al doctor que lo dejara pensar la situación por unos días, que lo llamaría para darle una respuesta.  El hombre se fue a Barahona, allí se puso más callado que antes.  No dijo nada a su mujer, ni a sus hijos.  A los pocos días tomó la decisión de irse a New York para buscar una segunda opinión.  Llegó a New York y se apareció al departamento donde vivían su ex esposa e hijos, tocó la puerta y le abrió su ex, quien al verlo dejó la puerta junta, casi cerrada y solo lo atendió con mitad de la cara hacia afuera.  Dimas le pidió a la mujer que lo dejara pasar y ésta le dijo que no, que ya ella tenía otro marido y que era muy feliz, que quien se fue a Villa perdió su silla, luego de decir esto la mujer le tiró la puerta en la cara.

Dimas duró unos días más en New York en casa de un familiar.  Fue al doctor, le hicieron exámenes y el diagnóstico fue el mismo, pero con la diferencia que el doctor norteamericano le dijo que tenía que andarle rápido al cáncer, ya que por lo avanzado podía hacer metástasis.  Al pobre hombre no podía irle peor.  Su mujer en Barahona era evidente que ya no lo quería, la de New York ni siquiera lo dejó entrar en lo que fue su casa, la salud se le había esfumado de un día para otro y estaba al borde de la muerte.  ¡Qué barbaridad!

Regresó a Barahona cabizbajo, más viejo que nunca, pálido, disminuido y sin ganas de vivir.  Cuando llegó a su casa se enteró que su mujer había salido hacía dos días de parranda.  Y como si eso fuera poco el hombre que había encargado para que la vigile se presentó en su casa y le dio la mala noticia que su mujer andaba de parranda con su nuevo novio y que ya ni disimulaba para exhibirse con él en público.  El nuevo marido era un tipo degenerado que tenía varias mujeres.  Bebía todos los días y siempre andaba descuidado, no sucio, pero descuidado y para colmo el maldito era bizco.  Dimas agradeció al hombre con un balbuceo que ni se entendió, se quedó solo y pensativo.

Al otro día Dimas se levantó bien temprano, se bañó, se afeitó, abrió el colmado, tomo una botella de ron y se bebió la mitad de un solo trago, sacó una silla para la acera y se sentó en la puerta del negocio, sacó un revolver que tenía y se dio un tiro en la cien derecha, el hombre cayó muerto instantáneamente.  los vecinos corrieron, su mujer estaba en el cuarto y no escuchó nada, el hijo menor escuchó la explosión y cuando corrió a la calle encontró a su padre tirado en la acera con un hoyo en la cien, un revolver en una mano y un papel en la otra, el niño tomó el papel y lo leyó, al oír la bulla de los vecinos Gloria salió a la calle y se encontró con la desgarradora escena:  vio a su hijo paralizado y lloroso, le quitó el papel que tenía en la mano, lo leyó y lo guardó.

Al otro día enterraron a Dimas, sus hijas en Barahona estaban inconsolables, pero el hijo menor lo estaba más, él había leído el papel que escribió su padre antes de matarse y sabía por qué éste se había suicidado.  Los hijos y ex esposa del difunto en New York no se dieron ni por enterados de su muerte.  Gloria quemó el papel que dejó su difunto marido, se regó la versión de que el pobre hombre se suicidó porque tenía cáncer.  


Al poco tiempo todos se olvidaron de Dimas.  La mujer siguió con su bizco.  Al poco tiempo una hija de la mujer que estudiaba en la capital volvió a Barahona con una barriga sin padre, la hija menor perdió el juicio y el hijo se envenenó exactamente un año después que el padre.  Gloria, que creía había encontrado la felicidad al "salir" de su marido se dio cuenta que en esta tierra todo se paga, la mujer fue disminuyendo, se puso muy flaca, cuando fue al médico la diagnosticaron con SIDA, el bizco, que era un promiscuo, la contagió.
¡¡¡LA VERDAD SIN INSULTOS!!!
(HRCV)
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15 comentarios for this post

  1. Patricia, sin duda esta historia es penosa, trágica, diría yo, pero son cosas que están sucediendo muy a menudo en estos tiempos, ya que las personas buscan conveniencia al juntarse con otra y no piensan que el amor debe ser lo que los una como pareja.
    Un abrazo y que Dios te bendiga.

  2. QUE HISTORIA Y QUE FINAL, EL SE LO BUSCO... PENA POR EL JOVEN Y LA HIJA.

  3. Ysaías, esta historia es una prueba más de que "el que la hace la paga". Un abrazo y que Dios te bendiga.

  4. AMEN., HERMANO IGUAL A TI BENDICIONES Y SI ESTOY TOTALMENTE DE ACUERDO CONTIGO HERMANO..

  5. Gracias mi broo, loco por verte, pero con Dios delante un dia de estos nos juntamos y compartimos un buen vino y una conversacion de primera, ya eres y seras de mis mejores amigos, aparte del fb para mi eres un hombre de primera y ese hecho te hace el mejor.'

  6. Ysaías, sabes que ese cariño y respeto es mutuo. Esa es una de las mejores cosas que tienen estos medios: los buenos amigos que uno puede hacer. Aquí estoy en Barahona dispuesto ha recibirte cuando vengas y si bienes y no puedes venir por aquí me avisas que voy donde estés. Ya eres un buen amigo-hermano al que aprecio mucho. Gracias por tus palabras, que son reciprocas. Eres un gran hombre al que respeto y siempre tengo presente. Un abrazo hermano.

  7. Rafelin saludos de corazon para usted y toda su familia....una pregunta con mucho respeto y sinceridad esa historia es verdadera?

  8. Alejandro, todas las historias que escribo se originan en una realidad, solo le cambiamos los nombre y acomodamos algunas situaciones.
    Un abrazo y que Dios te bendiga.

  9. Hector todabia faltan mas dimas ,porque nosotros los hombres y mujeres que ivimo aqui siempre pensamo que por estar aqui todo es felicidad como penso dima cuando estamos alla en parranda ,la historia es penosa pero se que faltan mas dios nos cuide a todos

  10. Naco, estoy 100 % de acuerdo contigo, faltan muchos Dimas, ya que el hombre no aprende y siempre piensa en pasar un buen rato sin pensar que eso puede traer malas consecuencias, por eso publicamos estas historias, para tratar de llevar un buen mensaje a los que leen esta pagina.
    Un abrazo y que Dios te bendiga.

  11. hermano hector estoy aqui con titi pungui y estamos dando mente quien era dimas y en que tiempo eso paso .si porfavor puede ofrecernos un poco mas de datos gracias anticipadas

  12. Hermanos Titi Pingui y Naco: esta historia, en parte, es real, cambiamos los nombre de las personas involucradas y algunas situaciones por respeto a los familiares de las mismas. Estas historias las publicamos para llevar un mensaje y no para hacer daño. Esto sucedió hace pocos años en un barrio de Barahona. Espero me entiendan.
    Un abrazo y que Dios les bendiga.

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