La historia de mi amigo Wady

By El Barahonero miércoles, 12 de noviembre de 2008 3 comments

El lunes pasado me encontraba en el mercado público de la ciudad de Barahona y se me acercó un joven muy apreciado por mi, ese joven se llama Wady, el es limpiabotas en el parque central de esta ciudad.
A ese joven lo conocí, en dicho parque, hace cinco años cuando buscaba personas que trabajaran conmigo limpiando las playas de la periferia de esta ciudad. Él me pidió que lo dejara trabajar y yo acepté. Desde ese día empecé a tratar al jovencito y me di cuenta que era un buen muchacho y que tenía un corazón sano. En el tiempo que trabajó conmigo nunca le faltó el respeto a nadie y siempre estaba dispuesto a trabajar en lo que sea.
Al pasar los tres primeros días de trabajo me di cuenta que Wady no estaba asistiendo a la escuela, tenía tres días que no se cambiaba la ropa y lucía descuidado en su apariencia física, lo llamé a un lado y le pregunté: ¿Wady, por qué no estás en la escuela y por qué tienes unos días que no te cambias la ropa? él, con lágrimas en los ojos, me dijo: -Rafael, es que estoy durmiendo debajo de un banco del parque, mi mamá me botó de la casa, es que ella tiene un marido nuevo que no quiere saber de mi-. Ante esta confesión decidí ir a la casa del niño a enfrentar la "madre" y averiguar cual era la situación.
Ese mismo día me dirigí a la humilde vivienda de la "familia" del niño y luego de presentarme con la "madre", le pregunte sin titubear: ¿por qué su hijo está durmiendo en el parque y no está en la escuela, si es menor de edad? La mujer, gagueando, me dijo que el niño es muy malcriado y no quiere respetar a su marido. La cosa fue que le exigí a la mujer que el niño tenía que regresar a la casa y tenía que inscribirse en la escuela. Le di mi número de teléfono y le dije que si Wady se ponía de malcriado con ella, que me llamara, que yo iría inmediatamente a resolver el problema.
Ese mismo día regresó Wady a su casa, le llevé un par de fundas con alimentos y en dos días el niño empezó a asistir a la escuela. Todo marchó bien por un tiempo, tuve que acudir a la casa de Wady en dos ocasiones, una, por que Wady se negó a cargar una lata de agua para que su padrastro se bañara y otra, por que su mamá no estaba conforme con el dinero que el niño llevaba a la casa, lo grande del caso es que el padrastro no trabajaba.
Pasaron unos seis meses, entre consejos de mi parte y mucho respeto de parte de Wady, todo marchaba bien, hasta que tuve que ausentarme por unos meses, me fui a Nueva York, allá estuve por espacio de cinco meses, cuando regresé encontré a Wady durmiendo en la calle, ya pertenecía a una pandilla, cuando le pregunté que había pasado, me dijo: -Papá, cuando usted se fue mi mamá me daba una pela todos los días, me quitaba todo el dinero que ganaba limpiando zapatos y me obligaba a cargarle agua a mi padrastro y cogí la calle, perdoneme, pero a mi casa no vuelvo ni muerto.
Pasó mucho tiempo y no volví a ver al niño, hasta el lunes pasado que me lo encontré en el mercado (ya un joven de 18 años), cuando él me vio empezó a llorar, yo, conmovido, le eché el brazo por los hombros y le pregunté: ¿Qué te pasa mi hijo? él sollozando, me contestó: -Papá, estoy desesperado, por no llevarme de sus consejos y hacer las cosas bien, como usted nos decía, ahora la policía me tiene fichado y no puedo estar tranquilo en ningún lado. Yo se que es mi culpa, en parte, por que si yo no meto la "pata" la primera vez, cogiendo lo que no es mio, ellos no me persiguieran tan despiadadamente.
-Ahora cada vez que alguien se roba algo, en cualquier parte del pueblo, me van a buscar a mi, aunque no sea yo, siempre me ponen a coger lucha y me acusan de mala manera. Ya no se que hacer-. Yo, sumamente conmovido, le dije: Mi hijo, lo que tienes que hacer es irte a vivir a otro pueblo y ponerte a trabajar decentemente, así limpias tú imagen y las autoridades se olvidan de ti. Debes dejar pasar unos años y luego regresas a tú pueblo. Tú verás que si haces lo que yo te digo y te portas bien todo cambiará.
Él joven me contestó con lágrimas en sus ojos: -Papá, si me voy a otro pueblo voy a tener problemas allá también, es que no tengo acta de nacimiento y mucho menos cédula, donde quiera que vaya voy a tener que identificarme y cuando no lo pueda hacer voy a parar en la cárcel y sin cédula es muy difícil que consiga trabajo, para no decir imposible-. Con esa respuesta el joven me desconcertó, no supe que decir, él se dio cuenta y me dijo: -Papá, es que mi padre nunca me declaró ni mi mamá tampoco, yo soy un don nadie-. No pude aguantar más, las lágrimas rodaron por mis mejillas y nos separamos sin decirnos nada, todavía ciento un dolor en el alma que no había sentido nunca.
¿Cómo progresa un país, si dramas como este son cosa de todos los días, si nuestros niños y jóvenes tienen que vivir estas cosas diariamente y las autoridades ni se enteran?
Esta historia es producto de la realidad, el autor cambió el nombre del joven para proteger su identidad.
¡¡¡LA VERDAD SIN INSULTOS!!!
(HRCV) Sharing is sexy

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3 comentarios for this post

  1. ni hermano las mismas lagrimas suyas,la e tenido yo,eso es muy deprimente,,eso no tiene perdon de dios,,de esa señora,es increible como,me conmueve la vida de ese muchacho,y es digno de ayudarle,,pero como,,ay que emesar con tratae de declararlo,y sacarle sus papeles,,bueno,,esperemos que ese muchacho pueda vivir tranquilo,,ya que la policia a los verdaderos delincuentes le tiene miedo,,,buen trabajo con este muchacho el que usted trato de hacer....

  2. Es duro. Reconocerlo es parte de uno decirse a si mismo que hemos fallado como sociedad en muchos aspectos. El problema no sólo es de él, pasa a ser de todos. Con romanticismos y pesares nada se resuelve, sólo se echa adelante con manos a la obra. Tantos departamentos dizque de la juventud, creados sólo para cobrarle al Estado por sus "oficios" en favor de esa masa juvenil, ja ja!! Barahonero!! Amigo!! Gracias por enseñar este espejo que es el reflejo de la cruda realidad de un monton de gente, que se han enredado en las redes de la indiferencia social!!
    La Madame.-

  3. Esa es la triste realidad de nuestro pueblo. Nostros tenemos una señora que le limpiaba la casa a mi abuela en Barahona y cuando mi abuela murio la recogimos por pena, pero esa señora no tiene papeles ni nada, tengo miedo que cuando muera tenga problemas ya que vivimos en la capital, no la puedo enviar al campo de nuevo porque es medio retrasada y la van a dejar morir de hambre. A veces uno por ayudar se encuentra en problemas pero esta señora es como de la familia o sea que veremos que haremos cuando llegue el momento.

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